Cuando llegamos a la consulta, solemos traer una idea predeterminada de lo que van a hacernos por lo que nos han contado las personas que han ido antes y han experimentado una mejoría. Sin embargo, como la Kinesiología es una terapia personalizada sólo podemos esperar lo mismo que espera nuestro terapeuta: las respuestas del test. No podemos esperar que nos hagan exactamente lo mismo que nos han contado otros pacientes, lo único que siempre se repite es el test, pero no las terapias ni el orden de éstas, si no, no se trataría de una terapia personal y adecuada a cada paciente, cada problema y cada momento.
A veces muchos pacientes necesitan saber o quieren saber qué va a pasar después de la sesión, qué resultados concretos van a obtener. Ninguna ciencia puede responder a esto, ni siquiera la farmacopea puede describir los efectos que en cada organismo tendrá el mismo principio activo. En muchos casos podemos referirnos a dolencias similares a las expuestas que hemos tratado con éxito; en otros casos no tenemos esta información, y sólo podemos ofrecerle al paciente lo que cualquier profesional: que trabajaremos juntos, mano a mano desde la más rigurosa honestidad para ayudarle.
Puesto que la prioridad de nuestro cuerpo es sobrevivir, o continuar funcionando, la tendencia natural del cuerpo es tratar de equilibrar como puede sus deficiencias o fallos, pero la mayoría de las veces esto lo hace a costa de otros órganos o de otros factores; de esta manera, muchas veces el verdadero problema queda tapado por los síntomas. Como la Kinesiología busca a través de la complicada trama del cuerpo e intenta restablecer desde la causa primera el equilibrio, es muy posible que podamos esperar cierta sorpresa al notar la mejoría del problema con el que veníamos, aunque el terapeuta ni siquiera lo haya tocado de forma directa.
Puedo esperar un alivio de los síntomas con los que he llegado a la consulta, no obstante, éste no es el fin último de la Kinesiología; su verdadero reto no es sólo el alivio y la desaparición de los síntomas, sino la solución del verdadero problema que los causa, aunque a veces esto pueda resultar complicado.