Yo empecé como paciente de Isabel Leva a principios de 1999, y en septiembre del mismo año comencé el primer curso de Kinesiología que impartiría Isabel. El paso tan rápido de paciente a estudiante, fue la consecuencia lógica de los grandes cambios que yo había experimentado a través de la terapia. A mí la Kinesiología me cambió la vida.
El “curso completo” duró tres años. Del grupo original, cada alumno, como corresponde, tomó su camino; el mío fue seguir con Isabel hasta su muerte en mayo de 2009.
En esos 10 años que comprendió mi formación con ella, he asistido a clases en grupo, privadas, a innumerables sesiones de terapia, tan importantes y esenciales como las propias clases. De todos esos momentos no puedo nombrar ni uno solo en el que no haya aprendido, o que haya sido inútil. También en ese tiempo ha habido otras ciudades, otros países en los que he vivido, he adquirido nuevos conocimientos y más técnicas que incluyo en la Kinesiología, he tenido la suerte de tener otros magníficos profesores, pero no ha habido otra Maestra.
Antes de terminar el primer curso, le pedí a Isabel que fuera mi Maestra, que me admitiera como discípula; sí, en el sentido más tradicional, espiritual, esotérico del término. Su rectitud primaba, así que después de consultarlo, me admitió. Sería imposible resumir lo que aprendí.
Con más Detalle
Me licencié en Filosofía Pura en 1999, decidí seguir estudiando y empezar con el doctorado. Tenía que elegir hacia dónde quería ir. Durante los dos últimos años de universidad se perfilaron cuatro líneas claras de interés, la primera tenía que ver con formación previa, había hecho un bachillerato de ciencias puras y la física seguía siendo algo muy atractivo para mí, los paralelismos entre física y filosofía eran evidentes, desde mi perspectiva eran lo mismo; la segunda línea era el resumen de una serie de asignaturas impartidas por dos profesores de Estética y trataban sobre el análisis de la formación y generación de estructuras y patrones de conocimiento, de praxis científicas, sociopolíticas, culturales psicológicas y, por qué no, emocionales; en tercer lugar estaba el psicoanálisis, asistí a seminarios de formación con distintas escuelas, jungiana, lacaniana y freudiana; por último, me interesaba lo que quizá fue la aparente y futura ruina del estatus científico de la Filosofía, la Metafísica, definida en los diccionarios de Filosofía como la rama que se encarga de estudiar la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad, el Ser.
Ese interés por la Metafísica me había llevado a indagar en otras tradiciones de pensamiento, en especial tradiciones orientales, cuya Metafísica solía confundirse o etiquetarse como religión, en el sentido más peyorativo del término.
La única forma de conjugar mis intereses era un programa multidisciplinar, encontré un programa de tres universidades, Medicina, Psicología y, por supuesto, Filosofía. Todavía no sabía cuánto se aproximaba esto a lo que iba a ser mi futuro, mi formación de Kinesiología empezaría sólo unos meses más tarde, y fue entonces cuando todo cobró sentido.
Ahí empecé un camino que todavía continua y que se ha perfilado como el principal.
Aquí y Ahora
Hoy por hoy la Kinesiología para mi es el punto básico, el lugar desde el que tomar perspectiva y reorganizar tanto mis saberes como la sesión en consulta.
Creo que, además, es la gran desconocida porque la mayoría de las personas que la utilizan, la consideran una herramienta para su técnica; para mí el concepto es completamente el contrario todo lo demás es una herramienta y la Kinesiología la estructura que da sentido.
He comenzado el proyecto de crear el Centro I. Leva de Kinesiología, todavía en sus primeros pasos, en agradecimiento a Isabel Leva y a sus enseñanzas. Su forma de ver la Kinesiología y sus aportaciones a este campo no pueden quedar en el silencio.
Paso consulta e imparto seminarios de Kinesiología.
La Kinesiología es una estructura orgánica, viva, así que muchas veces te lleva a pisar campos desconocidos…
Cuando eso ocurre es tan apasionante que no hay más remedio que poner se a explorar, unas veces buscando y estudiando distintas terapias y técnicas, otras investigando, cuando es completamente nuevo y no hay nada fuera o en otras técnicas o saberes que me de pistas.
Y estoy trabajando algunos temas interesantes en la consulta que espero den sus frutos para que las personas que vienen las puedan disfrutar y beneficiarse ellas.
Sigo vinculada a la Filosofía, que me parece un punto de vista esencial por su espíritu primero de saber universal, pasión de conocimiento global no segmentado. También es increíble para mi ver que esas cuatro líneas de interés que tenía se han ido convirtiendo en tema de actualidad, ¿quién no habla hoy de física cuántica?, ¿de budismo o taoísmo, de meditación?, ¿de emociones?, ¿de patrones retenidos o de sistemas de creencias que condicionan realidades físicas y fisiológicas?