El test muscular es la herramienta de este metalenguaje. Permite por una parte comunicar/expresar al cuerpo qué, cómo, cuándo y en qué orden de prioridad necesita “algo”. Por otra parte facilita al terapeuta hacer preguntas a y en ese sistema vivo y orgánico que es el cuerpo sin interrumpir su movimiento, desde un punto de vista comprehensivo que sigue sus procesos de forma interna. De manera que recibe, busca y “corrige” los desequilibrios siguiendo los principios autocurativos del cuerpo, procurando activar y ampliar dichos recursos.
La terapia consiste en encontrar las divergencias o carencias del cuerpo por medio del test muscular y devolver el equilibrio perdido mediante la técnica más adecuada. Se trata de establecer un diálogo entre el cuerpo y el terapeuta a través del test, el cuerpo va indicando qué es lo que necesita y el terapeuta obedece aplicándolo.
Hay dos formas básicas de realizar el test, es decir, de dialogar con el cuerpo.
Aplicando presión a un músculo, la pregunta, y el músculo puede mostrarse fuerte o sin tono, la respuesta; gracias a su relación con los diferentes órganos y funciones localizaremos el problema y lo corregiremos. Esta forma es la utilizada por la Kinesiología Aplicada.
La otra forma de realizar el test es estirando suavemente de los brazos y comprobando su longitud, encontraremos que los brazos tienen la misma longitud o que uno de ellos se acorta mostrando que existe un desequilibrio que hay que subsanar. Así se testa en Kinesiología Holística.
¿Quién responde?
Cuando preguntamos al cuerpo, estamos preguntando a esa Inteligencia Superior que ordena, que contiene esa información meta, que hace que el todo esa más que la suma de sus partes, en la que descansa la información completa y exacta del orden que conforma a dicho organismo y los recursos autocurativos. Es la Inteligencia Superior quien contesta.
No podemos ser nosotros quienes dirijamos la sesión y las respuestas del paciente, entonces en vez de dialogar con el cuerpo estaríamos imponiendo nuestro criterio desde nuestros saberes y por lo tanto manipulando. Pero tampoco es el paciente con su racionalidad, ni su imaginación, ni sus prejuicios o miedos quien responde, si fuera así no podríamos comunicarnos con la totalidad de la persona, tan sólo una parte.
Para las correcciones se utilizan diferentes disciplinas y técnicas: acupuntura con imanes, osteopatía, medicina oriental, flores de Bach, gemas, etc. La lista de técnicas que se puede utilizar es muy variada y tan amplia como el saber del terapeuta que está trabajando. Pero la elección de una u otra sólo dependerá de lo que el cuerpo indique durante el test.
Somos seres vivos en continuo cambio, no podemos esperar que nuestro cuerpo se ajuste a un guión determinado y estático, como si se tratase de un manual fijo y común para todos.
Cada sesión es única e irrepetible, incluso para el mismo paciente.